viernes, 30 de octubre de 2009
Los padres siempre saben que eres gay...
Y si no saben, lo suponen, o tienen una idea. O al menos eso pienso yo.
Estoy bastante lejos de estar "fuera del closet". Tampoco es como que necesite estarlo. Trato de ser lo más honesto posible en mis relaciones, así que por ahí todo bien. Pero como nunca he tenido una enamorada lo suficientemente "oficial" como para traerla a la casa y que mis papás la conozcan, a mis 24 años creo que ya deben estarse haciendo una idea. Mi papá tal vez no, pero mi mamá... de tonta no tiene ni un solo pelito.
Ella misma me ha encontrardo más de una vez en situaciones algo "comprometidas", la más rochosa fue hace bastantes años ya, cuando tenía sexo como conejo con mi ex-no-tan-ex-mejor-amigo/compañero del colegio. Yo siempre fui muy cariñoso, y solía abrazarlo bastante mientras estabamos recostados en la cama, jugando play o mirando tele, y me encataba meter la mano por debajo de su polo. En una de esas que estabamos así, hablando de sabrá Dios qué, mi mamá entra a pedirme que ayude a mi hermana con un trabajo. Mi cuarto no tenía seguro en esos años, hacíamos de todo ahí adentro y con la puerta cerrada, pero sin seguro. O sea que si alguien abría en el momento apropiado, "la canción", como dicen acá en Perú. Habíamos desarrollado un oido fenomenal, al menor ruido nos ubicábamos en posiciones estratégicas de distracción. Pero ese día no sé exactamente qué pasó, o era que estabamos distraidos con el juego, pero no sentimos nada. Mi mamá abrió la puerta de una, nos vió, y se quedó ahí x un momento, mirándonos.
Como si se tratara de un reflejo, apenas sentí algo en la puerta, retiré mi mano de su cómoda posición (debajo del polo de mi amigo), pero igual quedó rodéando su cintura. No recuerdo cuánto tiempo pasó, no fue mucho pero sí lo suficiente como para considerarlo como una pausa, hasta que me puse a decir "Dame el mando del play!", como si esa posición se debiera a una pequeña pelea por un juego. Dudo que se lo haya creido, pero así fue.
Años después me encontraría abrazado de un amigo mirando películas, aunque no tan rochoso, igual se veía medio raro. Solo atinó a decir algo como "Aww, míralos", de forma algo irónica.
Para nada se me nota el "ser gay", pero supongo que en el fondo mi mamá sospecha que algo pasa. Es un problema estar en éste "limbo bisexual". No puedo decirle "soy gay", porque no es asi... pero tampoco puedo calmarla y decir "todo está bien", porque odio mentir, y sé que no es así. Vaya lío.
jueves, 22 de octubre de 2009
¿Soy o no soy Gay?
Ya les contaré en su respectivo momento, pero a lo largo de los años esa pregunta ha tenido muchas respuestas. Tal vez quien lea ésto piense que soy gay y me reprimo, o que simplemente me cuesta aceptarlo, pero no es tan así. Soy muy relativista, pienso bastante las cosas que hago y lo que significan, y por eso creo que toda situación depende de su entorno, y su contexto. Ya los aburrí, vayamos al tema.
Mis primeros encuentros sexuales fueron gay. No que haya pensado mucho en hacerlos, simplemente pasaron. Yo veía a mis amigos del colegio en un constante estado de exitación por el sexo, como desesperados por tenerlo. Pues, eso no iba conmigo. O sea, obviamente pensaba en eso, y me exitaba, pero no era siempre pues, ni era lo único que ocupaba mi cabeza. Y para que vean que no es que siempre fui Gay, mis primeras exitaciones fueron con una empleada de mi casa. No que estuviese bonita, sino TODO lo contrario, pero era la idea de tener sexo pues. No sé porqué pensaba en eso, pero cada vez que le veía el culo, me exitaba de sobremanera.
Después tuve mis encuentros "gay", pero como no soy de ahogarme en rollos existenciales (siempre he pensado que soy lo que soy y punto), cuando llegó el momento de "duda" sobre si era o no gay, simple y llanamente lo acepté: Si tengo relaciones con hombres, y me gusta, soy gay. ¿No? Tal vez fue la influencia sobre algo que dijo una profesora en el colegio, pero así fue que me definí cuando tenía 15 ó 16 años.
Todo normal por ahí, solo había un pequeño problema: aún me gustaban las mujeres. O sea, aunque no con mucha frecuencia y tal vez no de manera muy descarada, sí me gustan los hombres y admiro un buen torso y, en especial, un buen culo, pero las mujeres nunca fueron descartadas. Miro porno "normal" y me pone a mi un buen "coño". Lo mismo cuando veo un buen "derrier". Me llegaron a gustar varias chicas de la universidad (solo me gustó un chico en toda mi carrera, y eso que más que nada era curiosidad) y yo como las webas. Simplemente no pensaba nada, hasta que un día me detuve y me dije "WTF?! Ahora me gustan las chicas?" O sea, ¿Quién me entiende? Y fue ahí que decidí que, si he de ponerme una etiqueta, pues será ésta: soy bisexual.
Y no es tanto que me ande muriendo por un hombre, o una mujer. Yo miro más allá. Veo las personas, sus ojos, sus gestos, su manera de ser. Claro que el físico atrae, pero me llaman la atención tanto un par de tetas como unos buenos abdominales (aunque tampoco tan exagerados). ¿Quién me entiende, no? Valga la pena mencionar que sí me he enamorado de un hombre, y BIEN enamorado. Pero eso ya se los contaré en otro momento.
Las cosas que nunca dije
Siempre quise hablar, decirte lo que sentía, preguntarte tantas cosas. Sin embargo, nunca pude hacerlo. Al
menos no hasta ahora. Y eso que soy alguien totalmente distinto, he madurado, he tenido otras relaciones, he aprendido a decir las cosas de manera directa. Pero contigo no puedo... contigo soy otra vez el mismo chibolo de 15 años, inseguro y con problemas existenciales.
Y no sé porqué demonios es así. A veces ni mirarte a los ojos puedo. Quiero decirte tantas cosas, pero también siento que ya el tren se fue. Tanto tiempo ha pasado que me parece que sacar viejos esqueletos del clóset es por gusto. ¿Para qué pues? ¿Para sentirme mejor? ¿Y tú? ¿A ti de que te sirve?
No estoy bien. Me pregunto si algún día podré decírtelo, si podremos conversar como 2 personas maduras. Sé que una vez estuviste dispuesto a hacerlo. Tal vez las cosas serían diferentes de haberme atrevido a dar ese 2do paso (tu diste el 1ro). Pero por ahora todo son suposiciones, nada seguro. Lo único que sí sé, es que no quiero estar viejo y seguir haciéndome las mismas preguntas.
El día que me di cuenta
Durante la secundaria, el colegio al que iba quedaba a la vuelta de mi casa. Ir y venir no duraba más de 2 minutos caminando. Fue un día del año 2000, yendo al colegio al medio día (íbamos en turno tarde) que me di cuenta de la realidad, tal y como me había pasado apenas unos meses antes, con otra persona. Yo no quería ser solo su amigo, las cosas no me molestaban tanto por querer una simple amistad. No. Yo quería más. Quería abrazarlo, tocarlo. Escuchar su voz me calmaba, me hacía sentir mejor, y estar con él me hacía feliz.
Cuando no lo veía, me sentía mal. Me faltaba algo. Y ese día, caminando al colegio, me di cuenta porqué: estaba enamorado de él. De mi mejor amigo.
Y las cosas nunca más sería iguales. Jamás se me cruzó por la cabeza(al menos en ese momento) el decirle lo que sentía. No de esa manera. Pero sí quería tocarlo, abrazarlo. Era una necesidad muy fuerte que a la larga terminaría haciéndonos vivir cosas muy intensas.
Ahora que lo pienso, ya no recuerdo cómo era mi vida sin pensar en él.
Mi verdadera historia

Soy un chico como cualquier otro. No me considero especial, ni mucho menos diferente. Aunque otros podrían decir que soy gay, o bisexual, yo simplemente me considero un ser humano. Por ciertos motivos que muchos entenderán, no puedo discutir temas de esa índole abiertamente (ésta sociedad es muy cerrada) y por eso he creado éste blog. Para contar mi historia... mi verdadera historia.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


